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Cuenta atrás para Australia
El desafío

El Coates Hire Rallye de Australia no es la única prueba de tierra del Campeonato del Mundo de Rallyes, pero su resbaladiza superficie con pistas que cruzan grandes zonas boscosas y campos abiertos la convierten en una carrera única para los pilotos.

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Las duras condiciones no se harán esperar y ya se presentarán en forma de tramos técnicos, estrechos y revirados en la jornada del viernes, cuando la mayoría de especiales se disputen por pistas forestales que cruzan los bosques australianos. Los tramos de la segunda jornada contarán con más zonas de campo abierto con muchos cruces, saltos y largas rectas, mientras que el tercer y último día de competición constará de tramos extremadamente rápidos a través de la selva tropical.

Si no llueve, este rallye puede ser uno de los peores de la temporada para los que abren pista. Las especiales, especialmente las que están en buen estado que cruzan los campos abiertos, suelen ser bastante blandas, con una base de arcilla compactada cubierta con una capa fina de tierra.

Mientras que los primeros pilotos en abrir pista se enfrentarán a la difícil tarea de limpiar la tierra suelta de la superficie, los que salgan más retrasados se beneficiarán de una trazada más limpia y rápida. Andreas Mikkelsen fue el primero a salir en los tramos del sábado del año pasado y dijo que era como correr sobre mármol.

Aquellos que partan a los tramos más retrasados intentarán mantener sus neumáticos sobre la trazada limpia. Salirse de la trazada, sobre todo en una curva, es sinónimo de pérdida de adherencia.

Pero todo esto podría cambiar si llueve, y estando a inicios de la primavera australiana, esta es una posibilidad. En condiciones húmedas, los tramos se embarran rápidamente y son deslizantes como el hielo, con estas duras condiciones tanto Sébastien Loeb como Sébastien Ogier se salieron en 2011.

La visibilidad también puede ser un problema. La falta de viento hace que las grandes nubes de polvo de los coches queden en suspensión y los organizadores han aumentando la diferencia entre coches de dos a cuatro minutos. El sol y la vegetación también puede provocar problemas, ya que hay zonas de sombra con otras de luz, lo que le complica a los copilotos leer sus notas.

Algunas de las condiciones más duras están reservadas para la larga jornada final que constará de 100.58 kilómetros contra el crono. La penúltima especial, “Bucca”, es la más áspera del rallye y está llena de rocas, mientras que el Power Stage “Wedding Bells” es un tramo corto, muy rápido y con grandes saltos que no tiene nada que envidiar a las especiales del Rallye de Finlandia.

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