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Cuenta atrás para Portugal:
El desafío

Ya llevamos casi una cuarta parte de la temporada, pero los aficionados al WRC sabemos que tenemos que esperar hasta Portugal para ver realmente dónde y cómo están los equipos y cuáles de ellos tendrán un año complicado.

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El argumento es que las tres primeras pruebas son muy especiales, así que cuando el campeonato llega a los tramos de tierra de la región turística del Algarve los pilotos se encuentran con unas condiciones menos extremas que pueden ser una guía rápida de cómo se desarrollará la temporada.

Puede que este razonamiento sea cierto, pero tampoco hace falta ser muy inteligente para darse cuenta de que Volkswagen, que ha ganado los tres primeros rallye, tendrá una temporada muy buena.

El Rallye de Portugal carece del clima impredecible y de las complejas elecciones de neumáticos del Monte Carlo, de la nieve de Suecia o de la altitud de México, así que parece una prueba bastante sencilla.

Pero nada más lejos de la realidad. Muchos pilotos consideran la carrera portuguesa como la más difícil del calendario.

Sus tramos rápidos se mezclan con pistas más estrechas llenas de saltos. Lo más complicado, desde el punto de vista del piloto, es que con frecuencia hay curvas ciegas tras los cambios de rasante.

Jari-Matti Latvala sabe muy bien lo que eso significa. En 2009 calculó mal su velocidad en un salto seguido de una curva lenta a izquierdas. El accidente posterior fue espectacular, el Ford Focus RS WRC de Latvala cayó 200 metros por una ladera y dio 12 vueltas de campana, siendo uno de los mayores accidentes de la historia del Campeonato del Mundo de Rallyes.

 

Es difícil para los pilotos encontrar el ritmo y sus notas tienen que ser extremadamente precisas. En otros rallyes puede que no te salgas por un fallo de este tipo, pero eso no sucede en Portugal.

Si no son los saltos, puede que un pilotaje excesivamente agresivo obligue a los participantes a verse fuera de carrera.

Los árboles y las piedras son abundantes en los tramos, están por todas partes, así que el piloto que busque limar algunas décimas al crono recortando por el interior de una curva  puede sufrir un pinchazo o arrancar una rueda, mientras que si entras colado en un giro, lo más probable es que pierdas la trazada y te salgas de la carretera.

Las pistas tienen una base de arcilla dura muy abrasiva, por lo que los pilotos deben de pensar en el desgaste de los neumáticos, sobre todo si las temperaturas son elevadas. Sin embargo, el pronóstico del tiempo sugiere que podríamos tener que usar el abrigo y los paraguas por la lluvia. Si eso ocurre, las pistas portuguesas se convertirán en un autentico barrizal muy resbaladizo…

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